La alimentación no tiene desperdicio

Sáenz Horeca se adhiere al proyecto ‘la alimentación no tiene desperdicio, aprovéchala’ liderado por AECOC (Asociación Española de Codificación). Esta iniciativa, pionera en Europa, está destinada a reducir los desperdicios alimentarios a lo largo de toda la cadena de valor y aprovechar al máximo el excedente.

 

Queremos dar las gracias a los Bancos de Alimentos por el esfuerzo que realizan a lo largo del año por acercar la alimentación al mayor número posible de personas necesitadas.

 

La Comisión Europea calcula que anualmente se tiran 89 millones de toneladas de alimentos en el conjunto de la UE. En los hogares españoles se tiran anualmente 2,9 millones de toneladas alimentos. A nivel europeo, nuestro país ocupa el primer lugar en actividad de Bancos de Alimentos.

 

Al año se pierde hasta el 50% de los alimentos aptos para ser consumidos a lo largo de la cadena agroalimentaria.

 

Un 42% de los desechos alimentarios procede de los hogares, el 39% corresponde a las empresas de producción, un 5% a la distribución y el 14% restante al canal HORECA.

 

Cuadro desperdicio alimentario

 

Sáenz Horeca y todas las empresas que suscriben el proyecto ‘la alimentación no tiene desperdicio, aprovéchala’, nos comprometemos a este decálogo:

 

1- Reforzar la colaboración y la mejora del intercambio de información entre productores, fabricantes, distribución y administraciones públicas para evitar que, una mala planificación, genere un stock de productos que no vayan a ser consumidos y deban ser destruidos/eliminados.
2- Optimizar, dentro de las propias compañías, mecanismos y prácticas de eficiencia que favorezcan un transporte, manipulación y comercialización adecuada de los productos, que permita aprovechar la totalidad de su vida útil garantizando, en todo momento, su calidad y seguridad alimentaria.
3- Apostar por un clima de colaboración entre los diferentes agentes de la cadena de valor que facilite esa gestión eficiente y global necesaria para evitar desperdicios innecesarios en los diferentes eslabones de la cadena y, en caso de que se produzcan y siempre que estén en correcto estado, puedan canalizarse hacia otros usos evitando su destrucción.
4- Investigar e innovar en técnicas, tamaños y modelos de envasado y packaging más acordes con los nuevos modelos de hogar y hábitos de consumo de la sociedad actual.
5- Trabajar en la mejora de la comunicación al consumidor sobre las condiciones y recomendaciones de consumo de los productos alimenticios.
6- Establecer y/o reforzar mecanismos de medición del producto consumible destruido registrado a lo largo de toda la cadena de valor, así como llevar a cabo informes periódicos de los avances conseguidos para frenar esta problemática, colaborando con el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en aquellos casos en que puedan producirse sinergias.
7- Impulsar prácticas que permitan a las empresas maximizar el aprovechamiento del ‘excedente’ que se genera a lo largo de la cadena (elaboración de otro tipo de productos-alimentación animal, cosméticos…), redistribución, etc.
8- Establecer los mecanismos oportunos para que la mayor parte de ese excedente pueda redistribuirse, así como para que la redistribución de alimentos se lleve a cabo cumpliendo estrictamente, y a lo largo de todo el proceso, las normativas de higiene y seguridad alimentaria.
9- Compartir información con las comisiones de seguimiento del proyecto (formadas por expertos de toda la cadena de valor y las Administraciones Públicas) para testar los avances experimentados en el proyecto.
10- Trabajar y colaborar de manera honesta, transparente y eficaz, en definitiva, para fomentar una producción, comercialización y consumo responsable que ayude a posicionar al sector de la alimentación como un colectivo “sensible” a las necesidades e inquietudes de la realidad social y económica del país.

 

Descarga aquí el dossier de prensa de esta iniciativa.

 

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